1 de abril de 2009

Los toros también lloran.




Boris, el toro, fue rescatado por Hillside Animal Sanctuary (en Inglaterra) de una granja de producción industrial, donde las espantosas condiciones de existencia lo habían enfermado. Aunque, una vez rescatado, se le proporcionaron todos los cuidados, no logró sobrevivir. Antes de morir, lloró con su cuidador, quizá por agradecimiento, quizá por pena por no tener ya más fuerzas.
Un año después, en Marzo de 2006, los granjeros industriales Maurice Quantrill y June Furness fueron declarados culpables por el delito de maltrato animal. Fueron condenados a cumplir una pena de trabajos comunitarios y obligados a pagar una multa. También recibieron la prohibición de tener animales por 10 años, excepto para cerdos (¿?). El resto de los animales maltratados fueron asignados a la RSPCA.
La mayoría fueron sacrificados salvo tres que fueron aceptados por quienes lograron terminar con el sufrimiento de estos animales: El santuario animal de Hillside.
En este video contiene la historia completa.

Todos los animales sienten y sufren. Incluso nosotros.

Para los que quieran comprender un poco más acerca de los sentimientos animales, vayan a la etiqueta "animales sintientes".

4 comentarios:

Todos Gronchos dijo...

Qué ignorantes, asesinos e hijos de puta. Retrasados mentales y sociales!!!

German R. dijo...

Increíble, lo que hace bravío a un torito no es su fuerza sino su corazón.

Hubiese corrido a abrazarlo.

Erica dijo...

Son muy tristes las historias de cautiverio y maltrato. Si bien Boris no sobrevivió, al menos tuvo un final cariñoso. Ellos sienten nuestro cariño en todo momento, en especial cuando están por partir. Son un ejemplo de agradecimiento y entrega.
Besos

Hilda dijo...

sigo sin poder tener tiempo para ver esos documentales, pero me alegra que esas personas hayan tenido un castigo para sus actos.
Saludos afectuosos. Hilda

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