8 de diciembre de 2010

30 años sin John Lennon.


Y murió frente al Dakota. Fue asesinado vaya a saber, si por la mente de Chapman o, si existió alguna conspiración que haya decidido terminarlo. Es cierto, John era una amenaza para el Poder. Su clara concepción acerca de cómo podía combatirse la tiranía global de las corporaciones que promocionaban las guerras y la carrera armamentística, no debía ser velado al conocimiento de las masas, ni tampoco ser estimulado a través de brillantes canciones de amor y paz.
Era un revolucionario de la no-violencia. Un potentísimo nodo de vectores de conciencia que, aún hoy, sigue multiplicándose a pesar de su ausencia ya notoriamente dolorosa. Los juegos de la mente, "mind games" fueron su arma letal para propagar su mensaje, tanto que el Presidente norteamericano, Richard Nixon, quiso e intentó expulsarlo del país en varias oportunidades por su abierta oposición a la guerra de Vietnam. Y a muchos les resultó llamativamente peligroso, al punto de ser investigado por el FBI en relación a sus vinculaciones con grupos marxistas e irlandeses.
Pero lo cierto es que el primer paso a la inmortalidad es tan simple como morirse y hoy no dejamos de recordarlo por su vida, obra y legado.
John, no cesaremos en seguir pidiendo una chance para la paz. Tus juegos de mente, combinados con la Satyagraha de Mahatma Ghandi, son nuestras armas más letales para dar el salto cualitativo en el que la humanidad pueda entender que la única forma de comprender la fraternidad es poniéndose en el lugar del otro. La empatía es nuestro camino a la Paz Perpetua y la unión, hace la fuerza.


La única posibilidad para el cambio es creando conciencia.

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