11 de septiembre de 2014

Al Maestro de América: Domingo Faustino Sarmiento

Es curioso escuchar de la boca de personas instruídas una valoración, en extremo negativa, sobre Domingo Faustino Sarmiento. Sin lugar a dudas, el sanjuanino se mostraba siempre soberbio y avasallante. Difícilmente encarnara una figura popular aunque tampoco pueda decirse que no era un verdadero líder.
Por otro lado, su condición de admirador de los Estados Unidos* y romántico (en el término literario) le ha significado la condena de aquellos que no han sabido interpretar la historia como debiera siempre interpretarse: en su contexto y conociendo, en profundidad, el paradigma sociológico que estructuraba las relaciones entre las personas de la época.

No le gustaban los indios (salvo muertos), prefería a los inmigrantes capacitados para trabajar, al igual que la mayoría de los hombres que soñaban una Patria a la europea, poblada, pujante y tecnificada. Si interpretamos correctamente la historia, -esto es, ponernos en contexto sociológico y comprender cómo se pensaban las personas de aquella época, con qué recursos se contaba y qué grado de desarrollo legal, político e institucional se había alcanzado- resulta comprensible su visión aunque no avalemos la aniquilación de los pueblos originarios (sin soslayar el hecho de que pueblos, no tan originarios en nuestra patagonia, como los mapuches fueron aniquiladores de pueblos originarios pacíficos como los tehuelches).
Pero para demostrar un poco más lo hecho por Sarmiento como Presidente de la Nación, vayamos directamente al análisis del primer Censo que se hizo en el país, bajo su presidencia:

Durante los días 15, 16 y 17 de septiembre de 1871, se levantó el primer censo general de población. Fue dirigido por Diego G. de la Fuente y supervisado por Vélez Sarsfield.
Se pudo comprender la dimensión del gentilicio argentino.

En un territorio vacío vivían 1.836.490 habitantes, de los cuales casi 500.000 estaban en la provincia de Buenos Aires.
El 5% constituía la población indígena.
El 8% la población extranjera de origen europeo.
Apenas el 30% del total se radicaba en ciudades.
207.673 familias habitaban ranchos de barro y paja, y 54.760 casas de material más elaborado.
Las guerras habían dejado 61.424 viudas, 3.000 mil inválidos y 87.000 huérfanos

Existía un número potencial de 300.000 ciudadanos aptos para votar, de los cuales 50.000 eran capaces de escribir su nombre en un registro electoral.

Contábamos con apenas:
2.307 maestros y profesores,
458 médicos y 194 ingenieros,
contra unos 9.602 militares,
1.047 curanderos y 439 abogados.

El 29% apenas sabía leer y escribir.

Les pido que se pongan en el lugar de este hombre y comprendan lo que luego encaró como plan de Gobierno. De más está decir que, analizando las cifras, eligió como prioridad máxima la educación, como siempre lo hizo. Pero, sin embargo, sus logros dentro de su presidencia fueron sorprendentes. He aquí el detalle:

Sobre los planes educativos y de desarrollo
Para Sarmiento la educación era fundamental, tanto para asegurar la cohesión de la comunidad nacional coma para el progreso económico y político. Mediante la Ley de Subvenciones de 1871 procuro garantizar los fondos para la creación de nuevas escuelas y la compra de materiales y libros. En 1872 ya funcionaban en el país 1.644 escuelas primarias, con 97.500 estudiantes. La Escuela Normal de Paraná fue el modelo para los institutos de formación de maestros: el "normalismo" se convirtió en sinónimo de excelencia. Sarmiento también promovió la difusión del libro.
Las altas tasas de analfabetismo reveladas par el censo de 1869 incitaron a Sarmiento a lanzar un verdadero "tratamiento de shock" educativo. Entre muchas otras medidas, levantó diversos tipos de colegios, hasta nocturnos ambulantes, creo bibliotecas populares en todo el país y trajo maestras estadounidenses . "Odisea Laica" se llamó la acción de las 67 docentes norteamericanas traídas al país por Sarmiento, ellas impulsaron la transformación de la Argentina en uno de los países con menos analfabetismo.

Sarmiento recibió el gobierno con 30.000 alumnos en escuelas primarias y lo dejó con cien mil; en seis años se crearon 800 escuelas nuevas, contrató maestras y maestros norteamericanos y fundó la Escuela Normal de Paraná para formar nuevos maestros, subsidió la organización de la Escuela Normal de preceptores en Concepción del Uruguay, ambas en 1869.
Su concepto de la educación para el desarrollo se adelantó un siglo -como señaló en varias oportunidades Gregorio Weinberg- a lo que es hoy aceptado. Fue el promotor de la primera política científica del país (cf. Marcelo Montserrat, Buenos Aires, revista Sur N° 341, 1977), creador de la Academia de Ciencias de Córdoba.
Prosiguió la tarea iniciada por Mitre, de levantar colegios nacionales en las capitales y ciudades de provincia, en La Rioja, Santa Fe, San Luis, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes y Rosario.
Hizo construir el Observatorio Astronómico de Córdoba y en su dirección fue nombrado su amigo, el norteamericano Benjamin Gould.
Así como trajo sabios alemanes para afirmar una tradición científica, impulsó la contratación de maestras y maestros norteamericanos, a fin de suplir la penuria de capacitados en el país para la dirección y docencia superior.
A pesar del acoso de la epidemia de fiebre amarilla, dispuso la realización (1871) de uno de sus primeros proyectos como Presidente: la Exposición Nacional de Córdoba. No obstante los contratiempos y críticas que la precedieron, la Exposición mostró la realidad de una Argentina hasta entonces desconocida.
Participaron 2 270 expositores nacionales y 401 extranjeros y se pudieron observar 11700 objetos expuestos y 3 000 muestras de piedras metalíferas. Los enormes beneficios que trajo para el desarrollo argentino han sido estudiados por Telasco García Castellanos en Sarmiento. Su influencia en Córdoba, Córdoba, Academia Nacional de Ciencias, 1988. Siguiendo su proyecto de ordenamiento institucional, crea el Colegio Militar de la Nación (1870) y la Escuela Naval (1872), bajo los órdenes del Poder Ejecutivo.
Consiguió que se aprobara la ley de protección de bibliotecas populares. La escuela, la ciencia y los libros comenzaron lentamente a echar raíces.

Sobre la Política Inmigratoria
La política de inmigración, que Urquiza y Mitre impulsaron, tuvo mejor resultado (en seis años llegaron 280.000 inmigrantes).

Sobre la Política de Comunicaciones
En 1868 se distribuyeron cuatro millones de piezas postales y en 1874, 7.787.400.
En 1868 había 573 Km de vías férreas y en 1874, 1.333 Km.
En seis años se tendieron 5.000 Km de líneas de telégrafo y en 1870 se inauguró el cable transoceánico.
Se estableció el sistema métrico decimal, el Registro Nacional de Estadística y el Boletín Oficial, y Vélez Sarsfield concluyó su Código Civil, el instrumento de centralización jurídica más importantes de la Argentina, aprobado por el Congreso a libro cerrado en 1869 y que entró en vigor en 1871.

*Mientras los dirigentes del ochenta miraban hacia Europa, los libros de Sarmiento anunciaban que en el siglo XX, el liderazgo pertenecería a los Estados Unidos, cuya fuerza expansiva se proyectaría sobre todo el planeta. Era un universo en perpetua transformación y tenía, a juicio de Sarmiento, su raíz en las teorías evolucionistas.

Fuente: Todo-ar.net

De más está decir que fueron titánicos los esfuerzos encarados por Sarmiento para transformar un país desierto y analfabeto en uno pujante y con un futuro promisorio. Juzgar a este hombre desde los conceptos y paradigmas actuales, es por lo menos, apresurado e injusto.

Reitero mi homenaje:
¡Gloria y loor! ¡ Honra sin par, para el grande entre los grandes, padre del aula, Sarmiento inmortal!


Post originalmente publicado el 11/09/2009

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