6 de octubre de 2011

3 historias abrementes de un maestro de la vida.

Si querés saber quién fue Steve Jobs, basta con escuchar estos minutos de un discurso que dio en 2005. Su enfermedad ya era una realidad, la misma que ayer lo abatió físicamente.
Pero Steve Jobs jamás morirá. Ya pasó a la inmortalidad de los hombres que han iluminado la vida de tantos otros, proveyéndoles de herramientas para hacer frente a las decisiones que la vida nos pone delante.
En este discurso cuenta 3 historias personales que sintetizan su ser y el ser que todos debiéramos aspirar a ser:

- La primera se trata acerca de "conectar puntos". Una reflexión retrospectiva acerca de lo que uno hace en la vida como hitos que luego observa, no sin sorpresa, cómo se interconectan hacia un presente que nos parece obvio. Nos enseña que debemos tener confianza en que esos "puntos" de alguna manera se van a conectar en nuestro futuro. Nos enseña que debemos tener confianza en algo: nuestro instinto, nuestro destino, nuestra vida, nuestro karma, o lo que sea. Creer que a lo largo del camino los puntos se unirán, nos dará confianza para escuchar a nuestro corazón. Incluso cuando ello nos lleve siempre por el mismo camino, hará toda la diferencia.
- La segunda historia es acerca del amor y la pérdida. Cómo cuando la vida nos golpea y nos deja en un estado de abatimiento que no nos permite ver el por qué de las circunstancias. Saber que probar esa horrible medicina del fracaso, es necesario para que el paciente inicie su proceso de cura. Y aún cuando la vida nos pega con un ladrillo en la cabeza, no hay motivo para bajar los brazos. No hay motivo para perder la esperanza. Y resalta que lo único que nos mantiene a flote en esos momentos, es lo que amamos. Debemos encontrar lo que amar. Y esto es válido no sólo para el trabajo sino para nuestros amantes. Si aún no lo hemos encontrado, no bajemos los brazos. No descansemos hasta alcanzarlo. Como con todo lo del corazón, nosotros sabremos cuando lo encontremos.
- La última historia es acerca de la muerte. Y tiene que ver con su cercanía a ella. Por lo que recomienda que el sabernos próximos a ella (es la única certeza que tenemos), es la herramienta más importante que él ha encontrado para tomar las más grandes decisiones de su vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, son cosas que desaparecen frente a la muerte. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conocemos para evitar caer en el pensamiento de que tenemos algo para perder. Ya estamos desnudos, no hay razón alguna para no hacerle caso a nuestro corazón.
Nadie se puede escapar de la muerte, Y así es como debe ser ya que la muerte es el mejor invento de la Vida. Se deshace de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Nuestro tiempo es limitado, no desperdiciemos la vida viviendo la vida de alguien más. No nos dejemos atrapar por el dogma de vivir con los resultados del pensamiento de otras personas.
No permitamos que el ruido de la opinión de otros apague nuestra propia voz interna.
Y los más importante, tengamos el coraje de seguir a nuestro corazón y a nuestra intuición. De alguna manera, ellos saben lo que nosotros queremos ser.

 

Steve, "Stay hungry, stay foolish". Hasta siempre, maestro.

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