7 de octubre de 2010

Goebbels 2011. Cuando la propaganda puede más que la reflexión.

“Yo les pregunto: ¿aprueban ustedes las más radicales medidas en contra de ese pequeño grupo de farsantes traficantes quienes pretenden hacer creer que hay paz en medio de la guerra y que usan las necesidades de las naciones para sus egoístas propósitos personales? ¿Están ustedes de acuerdo que aquellos que menoscaban el esfuerzo de la guerra deban perder sus cabezas?”
(Joseph Goebbels, Palacio de los Deportes de Berlín, 18 de Febrero de 1943)



Una excursión al campamento talibán
La incursión en un foro de debate de seguidores del oficialismo (6,7,8 en Facebook, por caso) consiste en una experiencia tan interesante como desoladora.
Hay que decir que dentro de la homogeneidad que representa la defensa a ultranza del llamado “modelo“, conviven , como en todas partes, personas más amigas del diálogo plural con auténticos autoritarios monopolizadores de la opinión.
El problema es que estos últimos parecen tener una suerte de orden jerárquico superior que termina por imponer su autoridad y cerrar todo debate constructivo.
Esa es la primera gran diferencia entre los seguidores del kirchnerismo y el resto de los grupos de opinión de la sociedad: tienen “cuadros” políticos, adoctrinados y adiestrados para la captación y direccionamiento de voluntades, y cumplen su misión.
Y no es por estar en contra de los cuadros políticos, todo lo contrario. Sostenemos que es imprescindible formar dirigentes políticos para la democracia y para la república. Pero una cosa es formar cuadros políticos de la democracia, y otra muy diferente es formar comisarios políticos del autoritarismo que bajan línea y supervisan que la tropa no se les desbande.
No se limitan a esa supervisión sino que son capaces de acusar, desacreditar y expulsar a gente de sus mismas filas cuando advierten que presentan planteos o cuestionamientos. Hoy no se puede ser kirchnerista crítico. Un crítico es un enemigo.

Los argumentos
Ahora parece que no es que Kirchner y Clarín hayan sido aliados hasta principios de 2008, y que Kirchner les haya prorrogado las licencias o les haya avalado la dudosamente legal fusión entre Cablevisión y Multicanal. No. El argumento de los muchachos es que, “La estrategia de Kirchner era acumular poder para luego ir contra el monopolio. Todo estaba delineado desde un principio”. Lo peor es que lo dicen convencidos.
Cuando se les muestra el video de Néstor Kirchner en 2002 diciendo que había que eliminar las retenciones no lo toman como una muestra de la hipocresía que caracteriza al jefe visible de todo esto, no señor; se trata de un argumento perfectamente diseñado para conseguir el apoyo electoral del sector agropecuario y luego, una vez instalado el proyecto “nacional y popular” caerles con todo a los oligarcas antipatria. Que también destrocen al pequeño y mediano productor es un daño colateral, desde luego. Y también lo creen…

¿Quién es Goebbels acá?
El grupo de poder que entorna a los Kirchner no está compuesto solamente por las caras visibles que a veces nos enojan tanto por sus insólitas apariciones, no hay que equivocarse.
Aníbal Fernández, el inefable canciller Héctor Timerman y otros muchachos como Florencio Randazzo o Alberto Sileoni (el único que me cae bien porque es hincha de Ferro) son apenas subgerentes y disciplinados voceros. Las líneas se bajan desde el think thank de las organizaciones de izquierda que rodean al matrimonio.
Algunos que fueron otrora cabezas pensantes de la izquierda peronista y no peronista, hoy enquistados en el área de gobierno, delinean estrategias y proporcionan sustento ideológico en el señalamiento de enemigos, y bajan la línea que llega a la llamada militancia de base.
Aunque no los veamos, Eduardo Duhalde, Nilda Garré y Horacio Verbitsky siempre están.
Si el gobierno kirchnerista no se radicalizó antes mucho más que lo que muestra en la actualidad fue pura y exclusivamente a causa de las elecciones 2009, donde durante varios meses se vio obligado a acercarse al entorno tradicional pejotista por meras especulaciones electorales.
Así algunos apoyos de la izquierda se alejaron de su lado, rememorando el alejamiento que tuvieron en los setenta cuando Perón se refugió en las bases sindicales de derecha y defraudó a los militantes de la lucha armada en su camino al poder.
De no haber existido esas elecciones le aseguro que hubiéramos tenido un 2009 mucho más parecido a este 2010, y que hoy estaríamos en un estadio superior de la inflamación violenta del odio.
Perdidas las elecciones y rota cualquier chance de reconciliación con las clases medias rurales y urbanas, el kirchnerismo retornó a su alianza cerrada con la izquierda y eso no es una buena noticia para nadie en la Argentina.
Desde allí el goebbelismo se instauró a pleno y la lista de enemigos se acrecienta con insólita velocidad.

Todos nos traicionan
¿Qué pasó acá? se pregunta Estela de Carlotto en el Disney Channel de la TV Pública cuando escucha a Jorge Lanata criticando a los Kirchner y al programita de marras.
Y los soldados de la causa van y empiezan a odiar a Lanata.
“Turros coimeros que apoyaron a la dictadura” les dice Hebe a los jueces de la Corte Suprema, la misma que nombró el kirchnerismo y de la cual estaban orgullosos hasta ayer nomás esos soldaditos, pero no importa; baja la órden de odiar a la Corte y entonces ellos van y odian.
Pérez Esquivel, símbolo de la lucha por los derechos humanos si los hay, se anima a criticar las palabras de Hebe; baja la orden y los soldaditos van y empiezan a odiar a Pérez Esquivel. Y sucesivamente van pasando a engrosar las filas de los enemigos a odiar Martín Caparrós, Ernesto Tenembaum, El fiscal Strassera, y es casi seguro que seguirán las firmas.
Es lo mismo que entre ellos, el que se atreve a opinar en disenso es inmediatamente degradado.
El enorme problema es que ya están comenzando a señalar como enemigos a gente de la que no puede dudarse que tenga un pensamiento progresista, lo cual implica que en la lucha de la ideología patotera no hay lealtades ni mucho menos reflexión.
Por esfuerzos que se realicen, uno no consigue imaginar a Martín Caparrós ni a Ernesto Tenembaum militando en las filas de la derecha recalcitrante.
Nadie se pregunta: “si nos critica esta gente, ¿no estaremos haciendo algo mal?” No hay margen para eso. Lo viven cono una guerra y en la guerra el que duda es finado.

La propaganda mísera
6,7,8, como TVR, son mera propaganda. Panfletos del siglo XXI, editados y a colores. Machacan sobre alguien hasta que lo instalan como el gran enemigo. Cuando Lanata les dice “lo hacen por plata, te mienten por plata” suena como un desesperado llamado a la coherencia. No lo escuchan. Es que Coscia, Forster y Bauer, también, siempre están.
Y es verdad que el método es Goebbels puro, me atrevería a decir que es Goebbels corregido y aumentado. Porque a la propaganda que se instala de manera periodísticamente económica, con videos editados hasta la completa desnaturalización, se le agrega el supuesto debate de los supuestos periodistas supuestamente inteligentes.
Los seguidores del oficialismo que se sinceran en conversaciones privadas admiten el problema de la inédita corrupción del régimen, y hasta llegan a reconocer la inexistente calidad de los medios utilizados para la propaganda. Hasta que son disciplinados por los “cuadros”.
Pero son generaciones jóvenes que necesitan una esperanza, son los hijos del “no future”, y están comprando las mismas consignas que algunos comprábamos a los 15 años allá por los setenta. No estoy seguro de querer cargarles responsabilidades, creo que no estaría bien hacerlo.
La diferencia es que, como es sabido, la sociedad cambió y las edades cronológicas de los jóvenes se han estirado como chicle.
Muchos de los soldaditos K son votantes nóveles, de DNI con el himen casi intacto, pero sus comisarios políticos ya tienen varios sellos azules y violetas. Y muchos de los que adoctrinan a los comisarios, todavía conservan la vieja libreta de enrolamiento marrón que tenía el himno nacional argentino de 1813, completo con sus 10 estrofas. Una de las cuales reza: “Pero sierras y muros se sienten retumbar con horrible fragor todo el país se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor. “
Si no fuera que uno sabe de memoria que siempre le dieron más importancia al Che Guevara que a la causa argentina, supondría que ésta fue la única parte que aprendieron los adoctrinadores del odio.
Joseph Goebbels se suicidó a los 48 años en el bunker de Hitler, junto a su esposa que, previamente, había envenenado a sus seis hijos.
La Sra. de Goebbels alguna vez dijo que era tan devota de Adolfo Hitler que sólo cuando se convenció de que la única mujer para Hitler era Alemania se decidió a darse en matrimonio al Dr. Goebbels. Eva Braun estuvo todo el tiempo allí delante, pero ella nunca la vio.
El fanatismo ciega.

Por Fabián Ferrante para Tribuna de Periodistas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno el blog, te felicito!

Guido